Para gallegadas, los Gallegos
Para gallegos, los Gallegos
Primero, que si quiere uno saber lo que es ser gallego, no hay más que ir a Galicia. Suena a gallegada, pero no lo es. Verán, resulta que por estas fechas los pobres montes de Galicia están ardiendo como si les fueran a dar premio. Y eso, según las noticias, es el desenlace de una cadena de eventos que comenzaron con una gallegada:
Recientemente hubo elecciones en Galicia. Parece que ganó el partido de izquierda, reemplazando al hasta entonces reinante partido de derecha. Entre sus gracias y virtudes, los izquierdistas le tiran al separatismo. Bueno, para comenzar, exigieron que los empleados públicos hablaran gallego. Hasta aquí las cosas se ven... "normales". La gallegada estuvo en que, en vez de planear y ofrecer cursos de gallego para aquellos empleados que no lo hablaran, los gallegos en el poder decidieron despedir olímpicamente a quienes no cumplieran este requisito. La cosa está en que entre los despedidos está un buen grupo de bomberos.
¿Cuál fue la segunda gallegada? Pues que estos gallegos, en vez de reclamar sus derechos, han decidido tomar venganza... ¡provocando incendios en toda Galicia, a diestra y siniestra!
Se supone, claro, que un gobierno tiene implementado algún plan de emergencias. Así era en Galicia referente a los incendios forestales, pero como el plan había sido establecido por las autoridades de derecha, los gallegos de la izquierda decidieron eliminarlo.
Así pues, gallegada tras gallegada, los campos de Galicia arden sin control, ya que por cada fuego que apagan, aparecen 2, y cada vez en lugares más inaccesibles. Por televisión se han mostrado algunos de los artículos que usan los pirómanos, entre ellas, pequeños artefactos incendiarios que mediante paracaídas dejan caer desde aviones en zonas de difícil acceso.
No cabe duda de que "Para gallegos, los Gallegos".
Primero, que si quiere uno saber lo que es ser gallego, no hay más que ir a Galicia. Suena a gallegada, pero no lo es. Verán, resulta que por estas fechas los pobres montes de Galicia están ardiendo como si les fueran a dar premio. Y eso, según las noticias, es el desenlace de una cadena de eventos que comenzaron con una gallegada:
Recientemente hubo elecciones en Galicia. Parece que ganó el partido de izquierda, reemplazando al hasta entonces reinante partido de derecha. Entre sus gracias y virtudes, los izquierdistas le tiran al separatismo. Bueno, para comenzar, exigieron que los empleados públicos hablaran gallego. Hasta aquí las cosas se ven... "normales". La gallegada estuvo en que, en vez de planear y ofrecer cursos de gallego para aquellos empleados que no lo hablaran, los gallegos en el poder decidieron despedir olímpicamente a quienes no cumplieran este requisito. La cosa está en que entre los despedidos está un buen grupo de bomberos.
¿Cuál fue la segunda gallegada? Pues que estos gallegos, en vez de reclamar sus derechos, han decidido tomar venganza... ¡provocando incendios en toda Galicia, a diestra y siniestra!
Se supone, claro, que un gobierno tiene implementado algún plan de emergencias. Así era en Galicia referente a los incendios forestales, pero como el plan había sido establecido por las autoridades de derecha, los gallegos de la izquierda decidieron eliminarlo.
Así pues, gallegada tras gallegada, los campos de Galicia arden sin control, ya que por cada fuego que apagan, aparecen 2, y cada vez en lugares más inaccesibles. Por televisión se han mostrado algunos de los artículos que usan los pirómanos, entre ellas, pequeños artefactos incendiarios que mediante paracaídas dejan caer desde aviones en zonas de difícil acceso.
No cabe duda de que "Para gallegos, los Gallegos".

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